Si la cara es el espejo del alma, el cuerpo refleja nuestro “estado de forma” y nuestro rol activo en la vida. Diferentes trastornos hormonales o alimentarios, el tiempo y a veces el abandono, afectan negativamente a nuestro cuerpo. En el caso de las mujeres, la maternidad pasa además, una dura factura deformando en mayor o menor grado, los senos y el abdomen.
No hay milagros y mientras mas delgado se está (y menos tabaco se consuma) las posibilidades de recuperar “una silueta ideal” a través de la Cirugía Plástica son hoy en día una realidad asequible para la gran mayoría. |